La producción de papel y cartón retrocede, pero España se consolida como quinto productor europeo

papel

En 2025, la industria papelera española afrontó un contexto internacional marcado por la incertidumbre comercial y el aumento de la competencia exterior, especialmente tras la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y la reorganización de los flujos comerciales. 

Este escenario provocó descensos en la producción, el consumo, las exportaciones y la facturación, aunque el sector incrementó la inversión y mantuvo la estabilidad del empleo. A pesar de estas dificultades, España ascendió al quinto puesto entre los productores europeos de papel y cartón, manteniendo también la quinta posición en producción de celulosa.

Según datos de ASPAPEL, la asociación española de productores de papel y cartón, la producción de papel y cartón alcanzó los 6,3 millones de toneladas, un 3,9 % menos que en 2024, mientras que la producción de celulosa descendió un 4,5 %. El papel destinado a envases continuó siendo el principal segmento productivo, impulsado por el crecimiento del comercio electrónico y la logística.

El comercio exterior reflejó el deterioro de la competitividad del sector. Las exportaciones de papel y cartón disminuyeron un 5,9 %, mientras que las importaciones aumentaron un 1,2 %, favorecidas por el incremento de la presencia de productos asiáticos en el mercado español. Europa siguió siendo, no obstante, el principal origen de las importaciones y el principal destino de las exportaciones. En el caso de la celulosa, tanto las exportaciones como las importaciones registraron descensos.

El consumo mostró un comportamiento más favorable que la producción, con una reducción del 0,9 % en el consumo de papel y cartón y del 4,3 % en el de celulosa. Por su parte, la facturación del sector cayó un 2,7 %, afectada por la presión competitiva y por unos costes energéticos y estructurales superiores a los de otros países competidores.

Pese a este contexto, el sector reforzó su compromiso con la sostenibilidad. La tasa de recogida de papel para reciclar alcanzó el 74,1 % y la de reciclaje llegó al 81 %, situando a España entre los países europeos con mejores resultados en economía circular. Asimismo, cerca del 90 % de la madera utilizada procedió de recursos nacionales.

La inversión aumentó un 8,9 %, hasta los 318 millones de euros, con una parte significativa destinada a proyectos de descarbonización, consolidando al sector como uno de los más comprometidos con la transición ecológica. Finalmente, el empleo se mantuvo estable, con 17.581 puestos de trabajo directos y alrededor de 88.000 indirectos, confirmando la capacidad de resiliencia de la industria pastero-papelera española (Fuente: Aspapel. Foro: ICS Comunicación/Depositphoto). 

 
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