El papel podría constituir una alternativa a los envases flexibles de plástico, según un informe publicado por la Ellen MacArthur Foundation. El estudio sostiene que el desarrollo de soluciones basadas en papel podría ayudar a mitigar la contaminación generada por este tipo de envases, especialmente en zonas donde las tasas de residuos no gestionados y que terminan en el medio ambiente son elevadas.
Los envases flexibles de plástico son ligeros, funcionales y económicos pero también son los más difíciles de gestionar. Su pequeño tamaño y bajo valor hacen que rara vez se recojan, especialmente en mercados con sistemas informales, lo que contribuye a que representen el 80 % de los plásticos que llegan a los océanos.
Para afrontar este problema se necesitan múltiples estrategias. Es prioritario reducir su uso cuando sea posible y, cuando se mantengan, cualquier sustitución debe ir acompañada de mejoras en los sistemas de recogida y reciclaje, incluyendo el apoyo a los recicladores de residuos. En ningún caso los envases deben terminar en el medio ambiente.
En este contexto, según el estudio de la Fundación Ellen MacArthur, los envases flexibles de papel pueden ser una herramienta adicional, ya que podrían diseñarse más fácilmente para ser reciclables y biodegradables. Esto ayudaría a reducir la contaminación persistente y facilitaría su reciclaje en el futuro si mejoran los sistemas de gestión. Este cambio de material, no obstante, debe realizarse de manera que no genere otros impactos ambientales.
Para ello el estudio marca seis criterios fundamentales que definen el diseño responsable de envases flexibles de papel de pequeño formato.
Fundamentalmente, la sustitución del papel por el plástico debe:
1. no contribuir a la degradación forestal
2. minimizar el impacto ambiental durante la producción
3. satisfacer las necesidades técnicas, económicas y del consumidor
4. ser compatible con el reciclaje en los sistemas locales una vez recogidos
5. no generar emisiones químicas peligrosas ni contaminación plástica persistente
6. no socavar los esfuerzos para reducir la dependencia de los envases flexibles de pequeño formato.
El documento ha estudiado su posible aplicación en países como India, Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, donde las infraestructuras de gestión de residuos presentan mayores dificultades y ha contado con el respaldo de 47 organizaciones, entre empresas, ONG, inversores y académicos, que coinciden en la necesidad de acelerar la innovación para diseñar envases flexibles de papel que se desarrollen de forma responsable (Fuente y foto: Ellen M. Foundation).
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